Hablo nada más ni nada menos de mi Tío Sergio ( por parte de padre, no sea cosa que mi otro tío Sergio por parte de madre lea esto y se emocione al santo botón (que cosa esa la de los nombres repetidos y con el mismo "título familiar"), listo el pollo). Luego de aclarado esto proseguiré con lo que tenía entre manos.

En que estaba?... Ah, si. Compartimos una característica en común (valga la repetición), ambos somos hermanos mayores de nuestras respectivas familias, y ambos soportamos a nuestros hermanos menores (en el caso de él a mi padre (el cual el soporte es mutuo, ambos lo tenemos que soportar), y en el mio a Fede).
Re-cuerdo me acuerdo de aquellos asados domingueros en la casa de mis abuelos (por parte de padre, no sea cosa que se haga un mejunje de película), donde lo único que no dejaba de circular era el vino... ahora veo el problema de mi hermana y la bebida. Yo cuando era chico no comía mucho, y menos tomaba, pero cuando me sentaba en los muslos de mi tío (no sean mal pensados!, es familia che!) era dis-tinto... por el vino, las emanaciones de mi tío eran galácticas.
Pero sin embargo me sentía más "seguro" con él que con mi padre, e incluso que con mi madre. No había domingo en el cual no faltara el momento con "el tío", las patadas en zonas no permitidas (huevos) en los picaditos de fúbol con mi primo "el Nacho", pero sin rencores... como debe ser.
Ruso de cabo a rabo, de proa a popa, de base a pico... y no lo digo yo, sino miren la foto. Parece un buzo francés al mismo tiempo, pero no porque los tiene bien puestos y nunca diría que es francés, sería un improperio.
Supo manejar desde adentro a una de las empresas más viciosas de este país, La Pilsen. Como buen contador, desde adentro fue tomando... cerveza, claro. Siempre trabajó en lo que le gustaba (por la cerveza, valga la aclaración) y siempre lo hizo con ganas.
Vayan entonces estas palabras para él.
Yo por lo pronto volveré cuando sea la ocación, hasta la próxima...

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