12 sept 2008

Otro Homenaje...

Como lo dice el título, hoy me voy a dedicar a homenajear a una persona que se lo merece... y mucho. Hablo nada más ni nada menos que de mi abuelo Pablo, que si me preguntan porque ha de merecer dicha distinción en un lugar poco transitado, les respondo lo siguiente: porque se llama Pablo al igual que yo, y no tiene límite alcohólico.

Es increible la cantidad de bebida etílica que puede alojar en su cuerpo y no sufrir ningun daño, aún mezclando entre varios tipos de alcoholes. Es capaz de entrarle al vino de caja de la misma forma que le entraría a un champagne...todo lo que esté en el vaso, marcha pa'troden (para adentro).

Y la verdad es que es un héroe, que persona que se precie de tal llega a la edad de 84 años sin problema alguno, y bien llevados, eh. No es que esté postrado en una silla de ruedas, ni tampoco que este más cerca de un vegetal conectado a 220v, no no, nada eso. Tampoco voy a llegar al extremo de que si no llega a tomarse el bondi lo sale a correr porque no sería muy creíble, pero se mueve que da gusto verlo (y más viendo a otros de su misma generación en estados calamitosos).

Es más, les diría lo siguiente, ojalá hubiesen más abuelos (o no) como mi abuelo. Porque si hay algo que nunca hizo fue levantarle la mano a mi abuela (que en paz descanse), ni a sus nietos... salvo aquella vez en que mi hermano de atrevido le sacó el vaso de vino de la mesa y lo puso al alcance de una mascota que por ese entonces mi abuelo tenía, pero nada grave... solo que el gato, como que se emborracho un poquito y cayó a una pileta llena de agua, pero bien... después salió corriendo a toda máquina hacia la puerta de la casa que tenía una puertita para mascotas ahí abajo... pero justo dio la casualidad de que había una garrafa trancando la puerta y el gato se dió la cabeza contra ella y la quedó ahí mismo...

Además es un gran hincha del Club Atlético Cerro, y entre sus grandes hazañas, se encuentra la realización de su casa... si si, como lo leen, el mismo construyó la casa en donde hoy por hoy reside. Y eso que no es un ingeniero ni nada de eso, era un trabajador honesto... un tornero, nada más ni nada menos.
Cada vez que me acuerdo de aquellos domingos familieros de asado, pan y vino (refresco cola para mi), no puedo dejar de pensar de que aquello era una de las buenas costumbres de mi familia, que después con el tiempo y la evolución misma de las personas se deja de practicar. Y para colmo, muy pocas veces y muy pocas personas, vuelven con sus abuelos para verlos "en las últimas". A veces, muchos quedan en el debe para con ellos...

En fin, vaya el homenaje entonces para mi abuelo, que es una de las pocas cosas que me hacen sentir orgulloso... "Es mi abuelo, y cuál hay?"

No hay comentarios.:

 
Blogalaxia